Pesca mundial:

cómo hacer frente a una crisis mundial

La importancia del sector pesquero en los países  ribereños en desarrollo
Cincuenta millones de personas participan directamente en la captura y elaboración de productos pesqueros
marinos. De esos 50 millones, aproximadamente el 95% se encuentra en países en desarrollo.
En muchos países ribereños en desarrollo, el sector de la pesca es un componente significativo de la economía, ya que puede representar hasta el 5%-10% del PIB en países como Viet Nam o Mauritania.

El pescado es la principal fuente de alimentos o ingresos para casi 1.000 millones de personas en todo el mundo.

La pesca y la pobreza rural están inextricablemente unidas en muchos países clientes del Banco Mundial situados en zonas costeras. De hecho, el libre acceso a las pesquerías hace que un gran número de personas opten por la pesca como ocupación de último recurso cuando se deteriora la situación en otros sectores, como la agricultura.
En consecuencia, los pescadores y sus familias
con frecuencia son considerados los más pobres entre los pobres.
Los visitantes de muchas comunidades pesqueras ribereñas, en China e Indonesia, en Perú y Argentina o Mauritania y Senegal, quedan muchas veces fuertemente impresionados por el deterioro de las viviendas y la ausencia de servicios sociales básicos.
En Tailandia, por ejemplo, los 47.000 hogares de los pescadores artesanales se encuentran dispersos en 2.500 poblados pesqueros rurales, donde la mayoría de la población carece de la infraestructura básica, como
caminos y electricidad, y el ingreso anual medio por hogar es de menos de US$1.930, el 80% de los cuales
procede de la pesca.

Crisis actual de las pesquerías mundiales

Tomando como base los informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO) y recientes estudios científicos,

La producción de la pesca de captura pasó de 18 millones de toneladas en 1950 a 56 millones de toneladas en 1969. El ritmo de aumento de la producción comenzó a disminuir en el decenio de 1970, y se redujo prácticamente a cero en los años noventa. Ahora se ha estabilizado en unos 90 millones de toneladas anuales. cuyas conclusiones aparecieron publicadas en medios
como U.S. News & World Report, Newsweek International y The New York Times, muchos científicos han llegado a la conclusión de que las pesquerías mundiales se encuentran frente a una crisis de sobreexplotación.

Los especialistas han confirmado recientemente que la biomasa de los grandes peces depredadores de los
océanos ha disminuido alrededor de un 90% desde el comienzo de la pesca industrial1. Según la FAO, al
menos un tercio de las grandes pesquerías de todo el mundo sufre los efectos de la sobrepesca, y la mitad
de ellas están plenamente explotadas. Teniendo en cuenta que en el pasado decenio el crecimiento fue casi nulo,
la FAO considera que es muy poco probable que se produzca un aumento considerable del total de capturas en
el futuro. En resumen, la misma característica de libre acceso que ha atraído a tantas personas a la pesca ha
dado también lugar a un descenso mundial del número de peces y representa una amenaza para la salud del sector en las aguas de muchos países de todo el mundo.

Además, mientras que la producción pesquera ha disminuido, el número de personas que se dedican a la pesca y a la piscicultura en todo el mundo se ha duplicado con creces, lo que disminuye la posible contribución de
la pesca como fuente de medios de subsistencia2.
Los ecosistemas costeros degradados son también motivo de creciente preocupación, ya que de ellos proceden
las dos terceras partes del pescado capturado en todo el mundo, en una u otra fase de su ciclo vital. Según estimaciones del Instituto de Recursos Mundiales, un tercio de los ecosistemas costeros mundiales se encontraría en situación de alto riesgo y un 17% estaría expuesto a un riesgo moderado. Por ejemplo, el 58% de los ecosistemas de arrecifes de coral de todo el mundo está amenazado por una combinación de sobrepesca, desarrollo costero, sedimentación y otras prácticas de pesca destructiva o de contaminación terrestre.

En Asia oriental, está amenazado el 88% de los arrecifes de coral.

Llamamiento para acabar con la sobrepesca en todo el mundo

Por desgracia, la sobrepesca y el consiguiente descenso de los rendimientos de este sector han contribuido a
reforzar los ciclos de pobreza costera a que se ven expuestos millones de miembros de las comunidades
pesqueras rurales en todo el mundo. Por esta razón, en
la reciente Cumbre Mundial sobre el Desarrollo
Sostenible se concluyó que la sobrepesca representaba una grave crisis que debía ser objeto de esfuerzos concertados por parte de la comunidad internacional para restaurar las pesquerías mundiales no más tarde del año 20153. Los gobiernos participantes decidieron mantener o restablecer las poblaciones de peces en niveles que puedan producir el rendimiento máximo sostenible para el año 2015; ayudar a los países en desarrollo a coordinar
las políticas y programas con el fin de conservar y ordenar en forma sostenible los recursos pesqueros, y
establecer para 2012 redes representativas de zonas marítimas protegidas en consonancia con el derecho
internacional y tomando como base la información científica.

Papel futuro del Banco Mundial

La comunidad mundial debe reforzar la ordenación pesquera en cada uno de los países y regiones con el fin de
alcanzar los objetivos de la Cumbre Mundial sobre el
Desarrollo Sostenible. Una política eficaz de ordenación de la pesca debe ser capaz de reestructurar los sectores
pesqueros sobrecapitalizados y situarlos en niveles sostenibles, así como abordar las cuestiones de la equidad
y la pobreza de muchos pescadores rurales.
Para crear regímenes eficaces de ordenación de la pesca en los países en desarrollo se requieren no sólo recursos sino también la colaboración y el consenso de todas las partes interesadas en el sector. El Banco Mundial desempeñará un papel fundamental en la búsqueda de consenso y en la multiplicación de los recursos necesarios para ese fin. Gracias a su capacidad de fomentar el diálogo sobre políticas y las inversiones, el Banco está perfectamente equipado para tomar la iniciativa en los esfuerzos de promoción de la pesca sostenible. Como preparativo para esta tarea, el Departamento de
Agricultura y Desarrollo Rural del Banco Mundial está ultimando un documento conceptual en el que se orientará a los países en desarrollo sobre la manera de fortalecer la ordenación de la pesca y abordar el problema de la pobreza rural costera. Más en concreto, se presentará una visión sobre la labor futura del Banco en materia de políticas e inversiones. Dicho documento está basado en gran parte en la experiencia obtenida mediante la aplicación del Programa del Fondo Fiduciario Mundial para la Pesca Sostenible4, en que el Banco ha ayudado a varios gobiernos —en particular, Eritrea, Guinea-Bissau, Indonesia y Perú— de países en desarrollo a planificar estrategias sectoriales para el aprovechamiento sostenible de los recursos pesqueros. El Banco está preparando también un programa de asociación con el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, otros donantes interesados y la AIF como complemento de las actividades actuales de ordenación de grandes ecosistemas marinos con programas de ordenación pesquera para países concretos.
Estas experiencias, junto con el documento conceptual, ayudarán al Banco a responder a la creciente necesidad mundial de ordenación pesquera sostenible.

http://www.worldbank.org/rural

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