Cuando un bosque se quema… I

FEDERICO GÓMEZ PARDO – Girona – 24/07/2009

Los veranos secos y calurosos propician los incendios de nuestros bosques, pero también el que éstos están muy sucios, debido a que no se limpian por no ser rentable su explotación. Tampoco son rentables la mayoría de las explotaciones agrícolas de las zonas marginales, por lo que dejan de cultivarse muchos campos que se llenan de maleza facilitando la propagación del fuego de unas masas forestales a otras. Los cortafuegos más efectivos que existen son los campos de cultivo.
Ojalá nuestra agricultura pudiera ser rentable y no precisar de subvenciones; pero si nuestros agricultores y propietarios forestales no pueden subsistir sin las mismas, alguien tendrá que proporcionarles los incentivos para que no abandonen su actividad, sea la Unión Europea o el Estado.

De los cultivos agroforestales nos beneficiamos todos aunque no consumamos sus productos, porque propician la lluvia, evitan la erosión del suelo, purifican las aguas con la transpiración y eliminan el exceso de CO2 con la fotosíntesis. Es bien cierto que cuando un bosque se quema, algo nuestro se quema.

!QUE ME QUEMO!

En un bosque lleno de indefensos

animalitos, la falta de mantenimiento y de cortafuegos desata un devastador incendio. Para apagarlos hay 20 bomberos (por ponerle un nombre les llamaremos G20) procedentes de distintas zonas limítrofes al bosque, pero entre ellos no se ponen de acuerdo sobre cual de ellos debe de liderar el grupo.
En principio debería de liderar el grupo el bombero de la zona donde empezó el fuego, pero otros bomberos se quejan de que como va a liderar este el grupo, si fue precisamente su zona del bosque la de peor mantenimiento y control, otros van más allá y dicen que su plan para apagar el fuego es un camino al infierno y otros amenazan con marcharse del grupo si no se tienen en cuenta sus directrices.

Por si fuera poco, cada bombero tiene que andar a garrotazos con aspirantes a bomberos que no han sido elegidos y que aspiran a serlo, algunos de estos aspirantes proponen medidas que no se tienen en cuenta y otros echan leña al fuego para que arda cuanto más monte mejor y ser elegidos en las próximas elecciones de bomberos.

Como consecuencia de esta falta de acuerdo cada bombero en vez de centrarse en apagar el fuego tiene que estar pendiente de que no le arrojen a él.
Como consecuencia de la falta de acuerdo los animalitos del bosque se van quemando, uno tras otro. Y dos años después el incendio continua y los bomberos continúan sin saber como apagar el incendio, y lo que es peor no están seguros de poder apagarlo y parecen esperar a que llueva o ya no quede nada que quemar. Pero lo más triste es que el bosque esta lleno de indefensos animalitos y cada vez se queman más.

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