Maravillas de la Naturaleza Sabías que ….?

Sabías que ….?

Las hormigas

¿Sabias que? Las hormigas no se alimentan de hojas

Las hormigas no se alimentan de hojas, lo que hacen es llevar hojas al hormiguero donde las guardan Después de un tiempo las hojas se llenan de hongos, que son el verdadero alimento de las hormigas

Las tres partes que componen el cuerpo de una hormiga son tan diferentes que uno quedaría tentado de compararlas a tres pequeñas perlas de diferentes tamaños, enhebradas una a continuación de la otra. Animados por músculos independientes, estos tres segmentos, aun después de haber sido separados, pueden continuar viviendo durante cierto tiempo.

La primera parte, la cabeza, está separada del cuerpo puede continuar palpando con sus antenas y cortar con sus mandíbulas, a manera de cizallas. La segunda parte, o el tórax, en el cual se fijan los tres pares de patas, pueden continuar su carrera, y la tercera parte, la más voluminosa de todas, que es el abdomen, puede poner huevos y hundir su dardo.

Las especies de hormigas son más numerosas que cualquier otra especie animal que viva sobre la tierra y sus innumerables representantes se encuentran sobre ésta, casi en todas las latitudes. La extraordinaria proliferación de las hormigas es debido, en parte a la facilidad con que estos insectos se contentan con todo. Un poco de buena tierra es para ellas el alojamiento, pero un tronco podrido también les será suficiente.

Su alimentación no ofrece problemas: comen de todo con una marcada predilección por los insectos muertos. Una manzana o cualquier otra fruta que se haya machucado al caer. Les gustan los alimentos de consistencia blanda y si es preciso también saben esperar a que se descompongan las frutas demasiado maduras.

Incluso hay hormigas que siembran semillas, cuando éstas empiezan a germinar, las hormigas les cortan la extremidad de la raíz y así mantienen una huerta a su medida. Desdeñan el polen, demasiado duro, pero aprecian el jugo azucarado de las plantas y las partes blandas de los otros insectos.

1.- Se ha comprobado que el animal con el cerebro mas grande en proporciona su talla es la hormiga.
2.- Se calcula que las hormigas son el 10% de la masa corporal del mundo animal.
3.- Una hormiga puede sobrevivir por hasta dos semanas bajo el agua.
4.- La hormiga es capaz de levantar 50 veces su propio peso, y 30 veces el volumen de su cuerpo.
5.- La hormiga cae siempre hacia la derecha cuando esta intoxicada.
6.- Aunque las hormigas son conocidas por trabajar en grupo y poner el bien común delante del individual, una investigación revela que sus colonias son un semillero para desarrollar comportamientos egoístas y corruptos, lo que las hace similares al ser humano.
7.- Las hormigas existen desde hace casi 100 millones de años y se encuentran en casi todo tipo de medioambiente terrestre.
8.- Hasta ahora se han descubierto y nombrado 9 500 especies de hormigas aproximadamente. Los mirmecólogos (científicos que estudian las hormigas) estiman que existen alrededor de 20 000 especies en
total.
9.- La colonia de hormigas más grande del mundo se descubrió en 2002. Esta súper colonia tiene millones de hormigas que viven en millones de hormigueros. Tiene una extensión de 3600 millas, desde Italia hasta
el noroeste de España.
10.- Las hormigas no tienen pulmones. Respiran a través de pequeños orificios a los costados denominados espiráculos.

Ciertas especies de hormigas son capaces de levantar hasta 50 veces su propio peso y transportarlo una distancia considerable. No sólo eso es espectacular, también son capaces de ingerir alimentos por valor de más de 100 veces su propio peso.

Llevando estos datos al entorno humano, uno de los hombres más fuertes del mundo consiguió levantar unos 250Kg, y él pesaba alrededor de 150Kg. Si hubiese tenido tanta fuerza como una hormiga debería haber sido capaz de levantar hasta 7500Kg, un camión, por ejemplo.

Sabías qué existen hormigas asesinas

Aunque individualmente las hormigas no representan generalmente una amenaza para el ser humano, no se debe nunca subestimar el poder destructivo de este increíble animal capaz de formar colonias de más de 20 millones de individuos.

Y es que la principal fuerza de este voraz depredador no consiste en sus poderosas mandíbulas ni en su aguijón capaz de inocular ácido fórmico, el arma más peligrosa de este insecto es su gran número.

Existe gran diversidad de especies de hormigas en el planeta, se calcula que existen alrededor de unas 10.000 en todo el mundo, de sus “hazañas” todos hemos oído hablar en alguna ocasión: usar hojas para cruzar ríos, lanzar su ácido fórmico a distancia apuntando a los ojos de sus presas, levantar varias veces su propio peso con la ayuda de sus mandíbulas, desarrollar hábitos de ganadero ordeñando y protegiendo a los pulgones, cortar hojas que almacenan para cultivar hongos que les sirven de alimento.

Sin embargo lo más inquietante de su comportamiento es su voraz apetito, las hormigas no conocen de amigos, no hacen prisioneros y no repudian ningún tipo de carne, su comportamiento es extremadamente agresivo y defienden su hormiguero hasta la muerte.

No en vano es el insecto social más extendido y de mayor éxito del planeta, como si de un único individuo se tratase la colonia de hormigas actúan al unísono, en sus partidas de caza unifican sus fuerzas contra presas de mayor tamaño y cualquier animal que no consiga escapar a su furia perecerá ante cientos de miles de pequeñas mandíbulas.

¿Asesinas de Hombres?

La posibilidad de que un animal de un tamaño medio o grande pueda ser “cazado” es minúscula, nuestra capacidad de desplazamiento es muy superior a la de una incursión de hormigas, solamente animales o personas que por alguna circunstancia se vieran impedidas a defenderse o huir podrían sucumbir ante sus ataques.

De este modo por ejemplo aves de corral que se encuentran encerradas para evitar el ataque de depredadores de mayor tamaño, animales enfermos o desvalidos pueden formar parte de su dieta si no consiguen escapar a su marabunta, se ha hablado incluso de casos de grandes reses atacadas y muertas por las hormigas debido a su incapacidad de huir al encontrarse atadas para evitar que escapen, es estos casos la muerte es horrenda pues se produce antes por la invasión de las vías respiratorias que por causas de los mordiscos o inyecciones de su aguijón, las hormigas literalmente entrarían en los pulmones y atacarían desde el interior causando un fallo respiratorio.

De igual modo por Escalofriante que parezca cualquier ser humano que no pueda defenderse o incluso huir de sus ataque podría entrar en su dieta, se han reportado casos de ataques a personas borrachas, enfermas e incluso a bebes con funestos resultados.

Algunas especies de hormiga a su vez tienen un aguijón, la picadura contiene un veneno de alcaloides que produce en el hombre una hinchazón, seguida por una ampolla purulenta.

La reacción al veneno suele manifestarse en náusea, vómito, desorientación, vértigo, asma y choque anafiláctico, un cinco por ciento de los afectados por el choque anafiláctico puede morir. Si bien son casos extremos en los que el afectado parece tener reacciones alérgicas al veneno.

Sus fuertes mandíbulas son capaces de levantar el equivalente a un coche en el caso de un humano.

Al menos un centenar de personas falleció en Estados Unidos en 1984 a causa de estas hormigas endémicas de Suramérica y el sureste de EEUU.

Algunas especies de hormigas poseen un aguijón que puede causar grandes dolores e incluso la muerte a personas tras un choque anafiláctico. Hormigas colonizando Nuevos Habitats

Otro peligro reportado de estos pequeños animales es su gran capacidad de expansión, prácticamente se pueden amoldar a cualquier hábitat, lo cual las vuelve muy peligrosas a otras especies animales, se adaptan tan rápido a un entorno nuevo que a menudo el hombre ha tenido que tomar medidas para evitar su expansión en zonas que no pertenecen a dominio natural.

Comúnmente envíos de mercancías, frutas y otros productos que el hombre demanda a miles de kilómetros de su lugar de procedencia han servido como transporte gratuito a estos insectos, generando colonias “extranjeras” que rápidamente se han acostumbrado a su nuevo hábitat.

Estas colonias se encuentran dos grandes ventajas para su expansión: al tratarse de pequeñas colonias la diversidad genética es menor a la habitual siendo distintos hormigueros colaboradores en lugar de rivales, de este modo el control de población que establecen entre las hormigas de distintos hormigueros no se efectúa (habitualmente hormigas de distintos hormigueros se atacarán).

La segunda gran ventaja es que algunas especies en su nuevo hábitat no tienen enemigos naturales o simplemente su gran número les desborda.

Esto genera superpoblaciones de hormigas que la naturaleza no puede controlar y pueden causar la extinción de las especies autóctonas. En estos casos ya ocurridos en Australia, Florida y diversos lugares del mundo solo la acción del hombre puede frenar su vorágine destructora.

Los Beneficios de las Hormigas

Si bien leyendo este reportaje puede parecer que las hormigas son seres diabólicos a los cuales hay que destruir, la verdad es bien distinta, potencialmente existen pocas especies de hormigas que sean peligrosas para el hombre y los casos de daños reales son muy reducidos comparativamente con los beneficios que suelen deparar estos pequeños insectos.

Las hormigas tienen una clara función de control en las plagas, sin su presencia asolarían la mayor parte de los cultivos, por este motivo su labor es en la mayor parte de los casos beneficiosa, incluso las incursiones a gran escala generan habitualmente un beneficio para el hombre liberando de cualquier plaga de forma gratuita y completamente eficaz.

En regiones de escaso poder económico esta ayuda supone la mejor alternativa a proteger las plantaciones, sin su ayuda probablemente miles de personas podrían morir de hambre al perder sus cultivos.

Recogiendo la cosecha, las abejas

 

La energía producida por la miel es tal que basta una gotita del tamaño de una cabeza de alfiler para alimentar una abeja en vuelo por un trayecto de 400 metros. Pero el trabajo realizado para cosechar las materias necesarias para su fabricación y para mantenerlas en buenas condiciones es tal que no debemos extrañarnos de ver cómo se agrupan las abejas en tan gran cantidad en las colmenas. En los días buenos todo es un vuelo que se emprende por la mañana, dirigiéndose a las flores, cuyas anteras una vez alcanzada la madurez sueltan el polen.

Cada abeja se deja caer en la corola de una flor y anda allí muy atareada. Sus movimientos proyectan a su alrededor el polvo amarillo que vuelve a caer y se adhiere a los numerosos pelitos que recubren su cuerpo. Si es necesario, con un golpe dado con la mandíbula, cortará las anteras y se frotará contra ellas, absorbiendo el néctar con la extremidad de su trompa.

Cargar el polen en los cestillos colocados en el exterior de sus patas traseras no es tarea fácil, y sería un error comparar esta operación con una simple recolección de manzanas, que es suficiente con recogerlas y echarlas al cesto. Para que el polen no se lo lleve el viento, o para que no caiga durante el vuelo, debe estar humedecido, prensado n forma de bola, moldeado y hundido y además, ha de ser repartido por igual entre cada pata.

Es sorprendente que un insecto con un cerebro tan diminuto sea capaz realizar análisis de imágenes cuando nosotros en cambio, tenemos regiones enteras de nuestro cerebro dedicadas a resolver ese problema.

Fue hace cinco años cuando un científico de la Universidad de Monash, Adrian Dyer, demostró que las abejas, entrenadas con una recompensa de azucar, eran capaces de reconocer rostros humanos. La abeja volaba hasta la fotografia de la cara a lo cual recibía su recompensa. Esa demostración asombró al mundo.

Pero, ¿como logran las abejas reconocer rostros humanos?

Tan curioso (como los lectores de Planeta Curioso) Martín Giurfa, de la Universidad de Toulouse, quiso encontrar la respuesta. El creía que las abejas no podían distinguir a los seres humanos de forma individual, sino que notaban la diferencia entre la posición de los rasgos, quizá les parecía que se trataban de flores muy extrañas.

Para ello, probó con dos imágenes esquematicas de rostros. Utilizó dos puntos para los ojos, una línea vertical para la nariz y otra horizontal para la boca. Una de las imgenes tenía los rasgos apretados, mientras que la otra muy separados. Las abejas fueron entrenadas para visitar una de las dos imágenes, con una recompensa de azúcar. Una vez retirado el premio, las abejas seguían volviendo a la cara correcta.

El segundo experimento pedía a las abejas un comportamiento algo más sofisticado. Se les mostró cinco pares de diferentes imágenes. Sólo una era un rostro, y el resto un conjunto de puntos y rayas. Las abejas eran recompensadas con azúcar sólo cuando visitaban la cara. Después de entrenarlas, se les mostró un nuevo par de imágenes que no habían visto nunca y reconocieron la que era un rostro. Habían aprendido la disposición relativa y el orden de las características de un rostro.

Con información de: ABC.es

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