Evolución de la Turbidez en el Guadalquivir

Descripción del fenómeno

Mapa Zona Guadalquivir

A finales de noviembre de 2007 se produjo un incremento de la turbidez y de la salinidad en el estuario del Guadalquivir. En este contexto se enmarca el incidente de incremento de sólidos en suspensión registrado en el estuario, que se acompañó de un progresivo aumento de la salinidad a lo largo de los meses posteriores. Durante el mes referido, se produjeron episodios de lluvia intensos que ocasionaron el desembalse desde la presa de Alcalá del Río de un volumen muy elevado de agua; a partir de ese momento, los sólidos en suspensión se mantuvieron en niveles extremadamente altos en diversos puntos del estuario. Una elevada concentración de sólidos en suspensión no es en sí un suceso raro, sobre todo en los tramos finales de los ríos, donde son los sedimentos más finos los que superan las barreras de la regulación y de un régimen de velocidad más lento, y de forma especial cerca de su desembocadura, donde los procesos de decantación y resuspensión se encuentran afectados además por la dinámica mareal y por su aporte de sedimentos desde la plataforma. No obstante, en este caso, la prolongada persistencia registrada de este nivel de sólidos en suspensión sí es un episodio infrecuente, siendo motivo de estudio y seguimiento por parte de la Consejería de Medio Ambiente.

Las causas del estado persistente de sólidos en suspensión producido no deben analizarse con un planteamiento simplista causa-efecto en un sistema de dinámica compleja como un estuario, con procesos de origen fluvial, litoral, meteorológico, humano… interaccionando de forma continua pero con diferentes escalas espaciales y temporales. Es necesario adoptar un enfoque integral que contemple estos factores y sus acoplamientos.

El suceso se describe por un incremento extremo de la concentración de sólidos en suspensión y de salinidad a lo largo del estuario y se ha relacionado a priori con la evolución de la precipitación y caudales desembalsados en la zona. El estado del estuario se caracteriza, no obstante, por un conjunto mayor de variables a lo largo del mismo: la concentración de sólidos en suspensión, la salinidad, el caudal circulante y su sentido neto, y la velocidad del viento. La interacción de procesos meteorológicos, fluviales, mareales y litorales precisa destacar las diferentes escalas con que cada uno de ellos se suceden para comprender su desfase/acoplamiento y las tendencias en la dinámica del estuario a corto, medio y largo plazo. La circulación de agua y sustancias en el estuario se producen a diferentes escalas temporales, desde corto hasta largo plazo, asociadas a procesos continuos (dinámica mareal y derivadas) o discontinuos (ocurrencia de precipitación).

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