Archive for the pesca Category

Demasiados pescadores para tan pocos peces

Posted in pesca on 30 octubre, 2007 by Yo por la naturaleza

La industria pesquera se transformó cuando los barcos arrastreros comenzaron a lanzar enormes redes al mar para capturar grandes cantidades de peces. Pero a medida que estos barcos fueron más eficientes y la pesca se convirtió en una actividad más lucrativa, comenzó a disminuir la cantidad de pescado recogido.

Es lógico, los peces no se pueden reproducir a la velocidad con que se pescan. Con el tiempo, menos pescado significa menos ingresos para los pescadores locales pobres, ni qué hablar de una posible extinción de toda una especie de peces o de un deterioro de los ecosistemas marinos.

En 200, el estado de Tamil Nadu, situado al sudeste de la India, impuso una veda anual de 45 días para la pesca de arrastre con el fin de detener esta práctica insostenible y permitir que el mar se regenere.

Dos estudiantes holandesas de biología, Eline van Haastrecht y Marjanka Schaap, se interesaron en ver cómo funcionaba la veda y decidieron analizar este desafío ecológico (i) para la tesis de sus maestrías. Su proyecto ganó la competencia de tesis de este año, patrocinada por el Banco Mundial y el Instituto de Amsterdam para el Desarrollo Internacional (Amsterdam Institute for International Development – AIID).

Eline y Marjanka examinaron la veda desde el punto de vista ecológico, económico y social a fin de entender a fondo su impacto y efecto sobre los peces y, a su vez, sobre los pescadores para quienes la pesca es su principal fuente de ingresos.

Durante su estancia de tres meses en Tamil Nadu, se entrevistaron con legisladores, científicos y pescadores locales y analizaron el impacto de la veda en los peces y en la gente que depende de la pesca para su sustento, llegando a la conclusión de que si bien la veda no era la solución perfecta, era mejor que nada.

La mayoría de los pescadores coincidieron en que la población de peces había mermado con rapidez y que había que hacer algo al respecto.

egún comentan las dos biólogas, varios pescadores arrastreros que resultaron directamente afectados no simpatizaban con la veda que significó 45 días sin ingreso alguno y puso en aprietos económicos a sus familias.

Pero, a su vez, estuvieron de acuerdo en que había que hacer algo para repoblar de peces el océano.

La veda comenzó en 2001 y se ha cumplido en forma satisfactoria, porque sólo prohíbe la pesca de arrastre, permitiendo que los pescadores tradicionales, que superan en número a los pescadores de arrastre, continúen con sus actividades.

Eline y Marjanka recibieron sus maestrías y ya están listas para volver a Tamil Nadu y continuar con su investigación.

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Crisis de coral: Sin arrecifes, no hay peces ni ingresos

Posted in pesca on 29 octubre, 2007 by Yo por la naturaleza

Con sus extremidades amputadas, algunos hombres jóvenes de los pueblos costeros de las islas al este de Indonesia parecen más víctimas de una guerra que pescadores. Estos jóvenes, muchos de ellos apenas adolescentes, son los que tardaron en soltar las bombas caseras que arrojan al mar algunos lugareños para pescar.

La pesca con explosivos — que consiste en lanzar bombas al mar para hacer explotar literalmente a los peces y recogerlos cuando salen a flote — es una práctica popular que se ha llevado a cabo durante muchos años en esta región, gracias a la cual los pescadores capturan más peces en menos tiempo, ya que a pesar de la explosión, muchos quedan intactos para llevarlos al mercado.

La pesca es una fuente vital de ingresos para los habitantes pobres de la región.

Por lo general, hacen las bombas con botellas o cáscaras de coco rellenas de fertilizante, a las que le agregan una mecha. Al explotar, crean grandes cráteres en el fondo del mar y destruyen los arrecifes de coral.

Como los peces se reproducen en los arrecifes, a la larga, la destrucción de los arrecifes se traducirá en menos especies marinas.

Pawan Patil, economista superior del Banco Mundial, está a cargo del proyecto de rehabilitación de arrecifes más grande del mundo — el Programa de rehabilitación y gestión de arrecifes de coral – Fase II.

“Millones de pobres se dedican a la pesca. Este proyecto es muy importante porque las comunidades pobres dependen totalmente de la pesca a pequeña escala para su sustento”, comenta Patil.

Concienciar a las comunidades

El principal objetivo del proyecto es concienciar a la gente sobre las consecuencias de la pesca con explosivos y de otras prácticas ambientalmente insostenibles.

“Mucha gente no se da cuenta del vínculo que existe entre los arrecifes y la pesquería. No entiende que los arrecifes son lugares de desove de los peces”, explica Patil. “Nosotros les decimos a las comunidades que si se destruyen los arrecifes, no habrá más peces”.

Al principio, el programa estaba dirigido a los estudiantes de la escuela primaria y secundaria, a los cuales se les proporcionaron libros con hermosas ilustraciones en colores donde se describía la importante relación que existe entre los arrecifes coralinos y la producción pesquera.

“Creemos que la gente joven es muy importante”. Los jóvenes transmiten las lecciones aprendidas en la escuela a sus padres y representan a la próxima generación de pescadores.

La próxima fase del proyecto busca concienciar más a la comunidad a través de campañas en televisión, radio y periódicos, así como un vasto programa educativo a nivel de la comunidad. La estrategia consiste en distribuir televisores y reproductores de DVD entre las comunidades para que todos puedan ver los programas educativos en los que se explica el vínculo entre la pesquería y los arrecifes.

Las comunidades locales participan en la toma de decisiones fundamentales y se las incentiva para que se sientan responsables de la pesquería.

Pesca mundial:

Posted in pesca on 28 octubre, 2007 by Yo por la naturaleza

cómo hacer frente a una crisis mundial

La importancia del sector pesquero en los países  ribereños en desarrollo
Cincuenta millones de personas participan directamente en la captura y elaboración de productos pesqueros
marinos. De esos 50 millones, aproximadamente el 95% se encuentra en países en desarrollo.
En muchos países ribereños en desarrollo, el sector de la pesca es un componente significativo de la economía, ya que puede representar hasta el 5%-10% del PIB en países como Viet Nam o Mauritania.

El pescado es la principal fuente de alimentos o ingresos para casi 1.000 millones de personas en todo el mundo.

La pesca y la pobreza rural están inextricablemente unidas en muchos países clientes del Banco Mundial situados en zonas costeras. De hecho, el libre acceso a las pesquerías hace que un gran número de personas opten por la pesca como ocupación de último recurso cuando se deteriora la situación en otros sectores, como la agricultura.
En consecuencia, los pescadores y sus familias
con frecuencia son considerados los más pobres entre los pobres.
Los visitantes de muchas comunidades pesqueras ribereñas, en China e Indonesia, en Perú y Argentina o Mauritania y Senegal, quedan muchas veces fuertemente impresionados por el deterioro de las viviendas y la ausencia de servicios sociales básicos.
En Tailandia, por ejemplo, los 47.000 hogares de los pescadores artesanales se encuentran dispersos en 2.500 poblados pesqueros rurales, donde la mayoría de la población carece de la infraestructura básica, como
caminos y electricidad, y el ingreso anual medio por hogar es de menos de US$1.930, el 80% de los cuales
procede de la pesca.

Crisis actual de las pesquerías mundiales

Tomando como base los informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO) y recientes estudios científicos,

La producción de la pesca de captura pasó de 18 millones de toneladas en 1950 a 56 millones de toneladas en 1969. El ritmo de aumento de la producción comenzó a disminuir en el decenio de 1970, y se redujo prácticamente a cero en los años noventa. Ahora se ha estabilizado en unos 90 millones de toneladas anuales. cuyas conclusiones aparecieron publicadas en medios
como U.S. News & World Report, Newsweek International y The New York Times, muchos científicos han llegado a la conclusión de que las pesquerías mundiales se encuentran frente a una crisis de sobreexplotación.

Los especialistas han confirmado recientemente que la biomasa de los grandes peces depredadores de los
océanos ha disminuido alrededor de un 90% desde el comienzo de la pesca industrial1. Según la FAO, al
menos un tercio de las grandes pesquerías de todo el mundo sufre los efectos de la sobrepesca, y la mitad
de ellas están plenamente explotadas. Teniendo en cuenta que en el pasado decenio el crecimiento fue casi nulo,
la FAO considera que es muy poco probable que se produzca un aumento considerable del total de capturas en
el futuro. En resumen, la misma característica de libre acceso que ha atraído a tantas personas a la pesca ha
dado también lugar a un descenso mundial del número de peces y representa una amenaza para la salud del sector en las aguas de muchos países de todo el mundo.

Además, mientras que la producción pesquera ha disminuido, el número de personas que se dedican a la pesca y a la piscicultura en todo el mundo se ha duplicado con creces, lo que disminuye la posible contribución de
la pesca como fuente de medios de subsistencia2.
Los ecosistemas costeros degradados son también motivo de creciente preocupación, ya que de ellos proceden
las dos terceras partes del pescado capturado en todo el mundo, en una u otra fase de su ciclo vital. Según estimaciones del Instituto de Recursos Mundiales, un tercio de los ecosistemas costeros mundiales se encontraría en situación de alto riesgo y un 17% estaría expuesto a un riesgo moderado. Por ejemplo, el 58% de los ecosistemas de arrecifes de coral de todo el mundo está amenazado por una combinación de sobrepesca, desarrollo costero, sedimentación y otras prácticas de pesca destructiva o de contaminación terrestre.

En Asia oriental, está amenazado el 88% de los arrecifes de coral.

Llamamiento para acabar con la sobrepesca en todo el mundo

Por desgracia, la sobrepesca y el consiguiente descenso de los rendimientos de este sector han contribuido a
reforzar los ciclos de pobreza costera a que se ven expuestos millones de miembros de las comunidades
pesqueras rurales en todo el mundo. Por esta razón, en
la reciente Cumbre Mundial sobre el Desarrollo
Sostenible se concluyó que la sobrepesca representaba una grave crisis que debía ser objeto de esfuerzos concertados por parte de la comunidad internacional para restaurar las pesquerías mundiales no más tarde del año 20153. Los gobiernos participantes decidieron mantener o restablecer las poblaciones de peces en niveles que puedan producir el rendimiento máximo sostenible para el año 2015; ayudar a los países en desarrollo a coordinar
las políticas y programas con el fin de conservar y ordenar en forma sostenible los recursos pesqueros, y
establecer para 2012 redes representativas de zonas marítimas protegidas en consonancia con el derecho
internacional y tomando como base la información científica.

Papel futuro del Banco Mundial

La comunidad mundial debe reforzar la ordenación pesquera en cada uno de los países y regiones con el fin de
alcanzar los objetivos de la Cumbre Mundial sobre el
Desarrollo Sostenible. Una política eficaz de ordenación de la pesca debe ser capaz de reestructurar los sectores
pesqueros sobrecapitalizados y situarlos en niveles sostenibles, así como abordar las cuestiones de la equidad
y la pobreza de muchos pescadores rurales.
Para crear regímenes eficaces de ordenación de la pesca en los países en desarrollo se requieren no sólo recursos sino también la colaboración y el consenso de todas las partes interesadas en el sector. El Banco Mundial desempeñará un papel fundamental en la búsqueda de consenso y en la multiplicación de los recursos necesarios para ese fin. Gracias a su capacidad de fomentar el diálogo sobre políticas y las inversiones, el Banco está perfectamente equipado para tomar la iniciativa en los esfuerzos de promoción de la pesca sostenible. Como preparativo para esta tarea, el Departamento de
Agricultura y Desarrollo Rural del Banco Mundial está ultimando un documento conceptual en el que se orientará a los países en desarrollo sobre la manera de fortalecer la ordenación de la pesca y abordar el problema de la pobreza rural costera. Más en concreto, se presentará una visión sobre la labor futura del Banco en materia de políticas e inversiones. Dicho documento está basado en gran parte en la experiencia obtenida mediante la aplicación del Programa del Fondo Fiduciario Mundial para la Pesca Sostenible4, en que el Banco ha ayudado a varios gobiernos —en particular, Eritrea, Guinea-Bissau, Indonesia y Perú— de países en desarrollo a planificar estrategias sectoriales para el aprovechamiento sostenible de los recursos pesqueros. El Banco está preparando también un programa de asociación con el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, otros donantes interesados y la AIF como complemento de las actividades actuales de ordenación de grandes ecosistemas marinos con programas de ordenación pesquera para países concretos.
Estas experiencias, junto con el documento conceptual, ayudarán al Banco a responder a la creciente necesidad mundial de ordenación pesquera sostenible.

http://www.worldbank.org/rural

La Pesca ilegal en España en el ojo de la tormenta

Posted in pesca on 27 octubre, 2007 by Yo por la naturaleza

La Pesca ilegal en España en el ojo de la tormenta, la CE amenaza con llevar la situación a los tribunales

La Comisión Europea exige a España acciones inmediatas contra los ciudadanos españoles implicados en actividades de pesca ilegal a bordo de los buques de Vidal Armadores en cumplimiento del Reglamento Comunitario 1099/2007 .

La carta termina con una clara amenaza al Gobierno español: “La Comisión seguirá la evolución de este caso de cerca y se reserva la posibilidad de emprender cualquier acción legal para asegurar la aplicación y el respeto a la legislación comunitaria” .
La Pesca Ilegal es una actividad seriamente controlada por la Comisión Europea, la cual sancionó el Reglamento Comunitario 1099/2007 el 18 de septiembre de 2007, modificando el Reglamento (CE) 601/2004, por el que se establecen determinadas medidas de control aplicables a las actividades pesqueras en la zona de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos .

España se encuentra comprometida en varios sucesos de la compañía pesquera Vidal Armadores S.A., con base en Ribeira y la Comisión Europea expresa claramente la frustración su frustración ante la falta de acciones del Gobierno español.
Además de esta carta de enero de este año, el pasado día 5 de marzo Greenpeace presentó ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional pruebas de las actividades pesqueras ilegales de la empresa Vidal Armadores, S.A., propiedad de Viarsa Cartera S.A., compañía dirigida por Antonio Vidal Suárez y su hijo Antonio Vidal Pego. La organización ecologista pidió al organismo judicial una investigación completa, tanto de la empresa como de los ciudadanos españoles, capitanes y patrones de los barcos, involucrados en actividades pesca ilegal.
Vidal Suárez tiene un amplio historial delictivo vinculado a la pesca ilegal e irregular. Ha sido arrestado tres veces por Francia y reclamado por la Interpol. Además, uno de sus barco fue perseguido durante 8.000 kilómetros por la armada de Australia, entre otros hechos delictivos.

Venezuela elimina la pesca de arrastre

Posted in pesca on 26 octubre, 2007 by Yo por la naturaleza

Venezuela elimina la pesca de arrastre por Ley y protege la biodiversidad marina.

En Venezuela, la pesca de arrastre queda prohibida por la nueva Ley de Pesca y Acuacultura a partir del 14 de marzo de 2009.Es el primer país en el mundo que adopta esta decisión.
La pesca de arrastre es una actividad tremendamente depredadora del medio ambiente.
Las enormes redes se arrastran por el lecho marino y este es un espacio de reproducción de múltiples y diversas especies marinas.
No hacen una pesca selectiva sino muy agresiva, es decir, cualquier pez que pase por allí caerá, inclusive aquellas especies que no están en edad reproductiva.
A partir del 14 de marzo de 2009 sólo podrá practicarse la pesca artesanal en toda la zona costera venezolana. A través de la Ley de Pesca y Acuicultura el Estado velará por la biodiversidad marina y regulará la actividad pesquera nacional.

El presidente del Instituto Socialista de Pesca y Acuicultura (Insopesca), Gilberto Jiménez, respecto a la nueva ley comentó:
“Fundamentalmente tenemos dos áreas, en primera instancia, la pesca de arrastre es una actividad tremendamente depredadora del medio ambiente, es un arte muy pesado que se arrastra por el lecho marino y este es un espacio de reproducción de múltiples y diversas especies marinas y estas enormes redes no hacen una pesca selectiva sino muy agresiva, es decir, cualquier pez que pase por allí caerá en estas redes, inclusive aquellas especies que no están en edad reproductiva. En segunda instancia, el 70% de las capturas de la pesca industrial de arrastre es desechado porque se considera como broza, sin ningún tipo de valor comercial”, explicó Jiménez.

En cuanto a los reiterados señalamientos de algunos sectores sobre un posible déficit en la producción y el consumo de pescado en Venezuela, el presidente de Insopesca, Gilberto Jiménez aseguró que el pueblo debe conocer las cifras reales de la pesca de arrastre y de la actividad artesanal.
De acuerdo a Jiménez las cifras que maneja Insopesca sostienen que la pesca artesanal es la que garantiza el 70% del producto marino que se consume en el país, mientras que la pesca industrial de arrastre sólo aporta 6% al mercado nacional y en su mayoría se trata de camarones.

La crisis mundial de la pesca: aguas silenciosas

Posted in pesca on 25 octubre, 2007 by Yo por la naturaleza

Condenado por una red agallera, este tiburón zorro del golfo de California, México, es uno de los 40 millones de tiburones que, según las estimaciones, mueren cada año por sus aletas, sumándose…

Fotografía de Brian Skerry

 

No hay pez más extraordinario en todos los océanos del mundo que el atún rojo. Puede alcanzar los 3,7 metros de longitud y un peso de 680 kilos, y puede vivir hasta los 30 años. En el pasado, millones de atunes rojos migraban a través de la cuenca del Atlántico y del mar Mediterráneo, y su carne era tan importante para los pueblos de la antigüedad que pintaron su imagen en las cuevas y la inmortalizaron en sus monedas.

El atún rojo o atún de aleta azul posee otro extraordinario atributo, uno que puede su perdición: Su ventresca, veteada con abundantes capas de grasa, se considera una de las mejores del mundo para preparar sushi. A lo largo de la última década, una flota dotada de la más avanzada tecnología y guiada a menudo por aviones de detección, ha perseguido al atún rojo de un extremo a otro del Mediterráneo, capturando cada año decenas de miles de ejemplares, muchos de ellos de forma ilegal Los atunes rojos son engordados en jaulas a lo largo de la costa antes de matarlos a tiros y despiezarlos para abastecer a los mercados de sushi y ventresca de Japón, América y Europa. Se han capturado tantos ejemplares de atún rojo en el Mediterráneo que su población está en peligro de desaparecer. Entre tanto, las autoridades europeas y del norte de África han hecho poco por poner fin a esta matanza.

«Me preocupa mucho que sea demasiado tarde», señala Sergi Tudela, biólogo marino español del Fondo Mundial para la Naturaleza, organización que ha encabezado la lucha para frenar la pesca del atún rojo. «Tengo una imagen muy gráfica en la mente: la de la migración de grandes manadas de bisontes en el Oeste americano a comienzos del siglo XIX. Lo mismo sucedió con el atún rojo en el Mediterráneo; hubo una migración masiva de estos peces. Estamos presenciando con el atún rojo el mismo fenómeno que vimos con el bisonte americano. Lo estamos viendo con nuestros propios ojos.»

El exterminio del atún rojo es un símbolo de los graves problemas de las pesquerías en la actualidad: el enorme aumento de la capacidad para matar de las nuevas tecnologías pesqueras, la turbia red internacional de empresas que obtienen enormes beneficios con este comercio, la negligencia en la gestión de las pesquerías y en el cumplimiento de las leyes, y la indiferencia de los consumidores respecto al futuro de los peces que consumen.

Los océanos del planeta son sólo una sombra de lo que una vez fueron. Con algunas excepciones, como la excelente gestión de las pesquerías de Alaska, Islandia y Nueva Zelanda, el número de ejemplares en los mares es sólo una fracción de lo que eran hace un siglo. Los biólogos marinos difieren respecto a la magnitud del declive. Algunos opinan que las poblaciones de muchos grandes peces marinos han disminuido entre un 80 y un 90 %, mientras que otros afirman que la disminución no ha sido tan pronunciada. Pero todos coinciden en que, en la mayoría de los casos, hay demasiados barcos para tan pocos peces.

Las especies más populares, como el bacalao, han caído en picado desde el Mar del Norte hasta el banco Georges, frente a las costas de Nueva Inglaterra. En el Mediterráneo, 12 especie de tiburones se han extinguido desde el punto de vista comercial, y el pez espada, que debería alcanzar el grosor de un poste telefónico, se captura cuando aún es alevín y se come con un grosor inferior al de un bate de béisbol. Con muchas aguas del hemisferio Norte agotadas, las flotas comerciales se han dirigido al sur, sobreexplotando caladeros que antaño eran abundantes. Frente a las costas de África occidental, las poco reguladas flotas locales y extranjeras están agotando las reservas de las aguas productivas de la plataforma continental, privando de su principal fuente de proteínas a las familias de los pescadores que practican la pesca de subsistencia en Senegal, Ghana, Angola y otros países. En Asia, se han esquilmado tanto las aguas del golfo de Tailandia y del mar de Java, que sus reservas están a punto de desaparecer. «Los océanos están sufriendo por muchos motivos, pero el principal es la pesca», señala Joshua S. Reichert, de Pew Charitable Trusts. «Y a menos que tomemos medidas con respecto a la extracción de peces y de recursos marinos, perderemos muchas de las reservas que quedan en el mar.»

Puede parecer duro calificar de «cruel» el viejo oficio de la pesca (si bien es cierto que este calificativo no es aplicable a todos los que la ejercen), pero, ¿de qué otra forma podríamos calificar a los pescadores de tiburones de todo el mundo, que capturan decenas de millones de ejemplares al año, y a muchos, mientras aún están vivos, les cortan las aletas con las que se prepara la sopa de aleta de tiburón y después dejan que se hundan al fondo del mar y mueran?» ¿De qué otra forma se puede describir el incalculable número de peces y de otros animales marinos capturados en las redes, a los que dejan asfixiarse y que son arrojados por la borda como captura accesoria inservible? ¿O la pesca de palangre, cuyas larguísimas líneas de anzuelos atraen, y ahogan, a animales como la tortuga boba o al albatros viajero?

¿Permitimos estas pérdidas porque los peces viven en un mundo que no vemos? ¿Sería distinto si, como ha fantaseado un conservacionista, los peces gritaran mientras los sacamos del agua metidos en redes? Si el atún rojo viviera en tierra, su tamaño, velocidad y migraciones épicas le garantizarían la categoría de leyenda y los turistas acudirían en masa para fotografiarlo en los parques nacionales. Pero como vive en el mar, su majestuosidad, comparable a la de un león, nos es desconocida.

Una de las ironías, y tragedias, de la pesca del atún rojo mediterráneo es que el mero acto de procreación lo coloca a merced de las flotas. En primavera y en verano, cuando la temperatura del agua se eleva, los bancos de atunes rojos suben a la superficie para desovar. Mientras surca el mar, nadando de costado y mostrando sus robustos flancos plateados, cada una de las grandes hembras expulsa decenas de millones de huevos y los machos emiten nubes de esperma. Desde el aire, en un día despejado, esta turbulenta reproducción (los peces de vibrantes colores, el mar agitado y las manchas de huevos y esperma) puede verse a kilómetros de distancia desde aviones detectores, que avisan a la flota pesquera. .

Una calurosa mañana de julio, en las aguas de color zafiro al oeste de Ibiza, seis barcos de cerco de tres empresas competidoras buscaban atún rojo. Los barcos, con redes de cerco con las que atrapan a los peces encerrándolos desde abajo y por los lados, recibían ayuda de tres aviones detectores que surcaban los cielos como buitres.

En el centro de la acción estaba Txema Galaz Ugalde, biólogo marino vasco, submarinista y pescador, que colabora en la dirección de Ecolofish, una de las 69 empresas de engorde de atún que han surgido por todo el Mediterráneo. Ecolofish es una pequeña empresa dueña de cinco barcos de cerco. Su principal rival aquella mañana era el barón del atún del Mediterráneo, Francisco Fuentes de la empresa Ricardo Fuentes e Hijos, cuyas operaciones industriales han mermado las reservas de atún rojo.

Estaba con Galaz en La Viveta Segunda, una embarcación de apoyo de 22 metros que formaba parte de la flota que transportaba a los submarinistas y remolcaba las jaulas mientras seguía los barcos de cerco. Hacia las 11 de la mañana, los aviones detectores localizaron un banco de atunes y los barcos de cerco iniciaron una carrera de 19 nudos. Había mucho en juego. Incluso un pequeño banco de 200 atunes rojos puede alcanzar el medio millón de dólares en el mercado japonés. Galaz observaba a través de sus prismáticos cómo un barco de Ecolofish llegaba al banco el primero y empezaba a rodearlo con una red de 1,6 kilómetros de largo.«¡Está pescando!» -gritó Galaz-. «¡Está echando la red!»

La victoria no fue total. Antes de que la embarcación de Ecolofish pudiera completar el círculo, un barco de cerco de Fuentes se acercó a toda velocidad y se detuvo justo antes de tocar la red mientras ésta se desplegaba. De acuerdo con una de las pocas reglas existentes en la encarnizada lucha que es la pesca mediterránea del atún rojo, ese toque simbólico le otorgó a la embarcación de la competencia el derecho a quedarse con la mitad de la captura.

Durante las horas siguientes, Galaz y sus submarinistas pasaron los peces (163 atunes rojos, de una media de 135 kilos cada uno) del barco de cerco a la jaula, un armazón de unos 50 metros de diámetro, compuesto de un fuerte marco de plástico y una pesada red de malla. Mientras alineaban el armazón, que ya estaba repleto de un millar de atunes rojos capturados durante los días anteriores, con la red de cerco, Galaz me invitó a hacer una inmersión.

Nadar con los atunes fue fascinante pero turbador. El atún rojo es, según explicó Galaz, «como un misil, preparado para una gran velocidad y potencia.» Sus lomos eran como buques de guerra cubiertos por una aserrada línea de pequeñas aletas dorsales de color amarillo. Sus flancos parecían hechos de cromo y acero repujados; algunos tenían unas líneas de azul eléctrico. Los atunes más grandes, que pesaban más de 225 kilos, medían al menos 2,4 metros de longitud.

Uno de los atunes rojos, con un peso de 135 kilos y una longitud 0,6 metros superior a la de los otros, me llamó la atención. No nadaba incesantemente con el resto del banco en círculos que seguían el sentido de las agujas del reloj. En cambio, se lanzaba en distintas direcciones, con brío y agresividad, casi rozándome mientras me examinaba con sus grandes y redondos ojos negros. Había algo más: un anzuelo de acero inoxidable incrustado en la boca y del que salía un largo hilo de monofilamento. En las últimas semanas, este atún había arremetido contra uno de los miles de anzuelos colocados por los barcos de palangre. De alguna forma, se había liberado.

Tras desatar las grandes puertas de malla de la jaula, Galaz y sus submarinistas empezaron a conducir a los peces. Abandonando su incesante natación, los atunes rojos se lanzaron al interior de la caja como torpedos. El pez con el anzuelo en la boca fue uno de los últimos en salir, pero finalmente emergió de las profundidades y se metió en la jaula mientras tiraba de un submarinista que se había agarrado al hilo.

Esta captura de Ecolofish formaba parte de una captura anual legal de 29.000 toneladas en el Mediterráneo y el Atlántico oriental. Sin embargo, la verdadera cantidad oscila entre las 45.000 y las 55.000 toneladas. El grupo encargado de la gestión de las reservas de atún rojo, la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (CICAA), ha reconocido que la flota ha superado enormemente las cuotas. Los científicos estiman que si la pesca continúa en los niveles actuales, las reservas se agotarán. No obstante, a pesar de las firmes advertencias de sus propios biólogos, el pasado noviembre la CICAA (con 43 estados miembros) se negó a reducir las cuotas de forma significativa a pesar de las objeciones presentadas por las delegaciones de Estados Unidos, Canadá y otros países más. Debido a que los atunes rojos a veces migran a través del Atlántico, científicos americanos y aquellos pescadores que respetan las pequeñas cuotas establecidas para sus costas llevan mucho tiempo pidiendo una importante reducción de las capturas en el Mediterráneo.

La historia del atún rojo comenzó con una abundancia incalculable, cuando los peces cruzaban el estrecho de Gibraltar en primavera y se dispersaban por el Mediterráneo para desovar. A lo largo de miles de años, los pescadores han desarrollado un método que consistía en extender las redes desde las costas para interceptar a los peces y conducirlos hacia unas cámaras, donde los mataban. A mediados del siglo XIX, un centenar de trampas para atunes conocidas como tonnara en Italia y almadrabas en España capturaban hasta 13.600 toneladas al año de atún rojo. La pesca era sostenible y daba de comer a miles de trabajadores y a sus familias.

En la actualidad, no queda más que una docena de estas trampas, principalmente porque escasean los atunes, pero también debido a la urbanización de las costas y a la contaminación. Una de las pocas que quedan es la conocida tonnara en la isla de Favignana, frente a las costas de Sicilia. En 1864, los pescadores de Favignana capturaron la cifra récord de 14.020 atunes rojos, cuyo peso medio era de 195 kilos. El año pasado, pescaron tan pocos ejemplares (unos 100, cuyo peso medio era de 30 kilos) que Favignana sólo celebró una mattanza, momento en que los atunes son conducidos hacia una red e izados a la superficie por pescadores para matarlos con arpones. Un signo de la decadencia de la tonnara de Favignana es el plan diseñado por su actual directora, la ejecutiva de marketing romana Chiara Zarlocco, de vestir a los pescadores con trajes tradicionales para representar la mattanza para los turistas.

El gran problema del atún rojo comenzó a mediados de la década de 1990. Para entonces, las reservas de atún del sur (que junto con el atún del Pacífico y el atún rojo, es una de las tres especies de atún del mundo, apreciadas especialmente para la preparación del sushi) habían quedado reducidas a entre un 6 y un 12% de las poblaciones originales del océano Pacífico Sur y el océano Índico. Cuando los japoneses comenzaron a buscar nuevos caladeros, centraron su atención en el Mediterráneo, donde las reservas de atún rojo aún eran abundantes.

En 1996, unos croatas que habían desarrollado técnicas de engorde del atún del sur en Australia establecieron la primera granja de atunes del Mediterráneo en el Adriático. El proceso es simple. Los atunes rojos recién capturados son transferidos a las jaulas instaladas en las costas, donde son alimentado durante meses e incluso años con peces grasos como anchoas o sardinas para que su carne adquiera el alto contenido en grasa que la hace tan apreciada en Japón.

La posibilidad de producir un suministro continuado (y tremendamente rentable) de atún rojo del Mediterráneo engordado generó una serie de acontecimientos que resultaron catastróficos. La flota del Mediterráneo ha triplicado su actividad pesquera, y los buques atuneros ascienden en la actualidad a 1.700, incluidos 314 barcos de cerco. La aparición de granjas de atún complicó el problema e hizo más difícil para la Unión Europea y para los gobiernos nacionales la vigilancia del cumplimiento de las cuotas. La captura de los atunes rojos en las redes se lleva a cabo en el mar, al igual que el proceso de engordarlos y matarlos; después, se congelan inmediatamente en barcos japoneses. Según me explicó Masanori Miyahara, de la Agencia de Pesca de Japón, y antiguo presidente de la CICAA: «La gente no conoce los detalles del proceso de engorde.»

El incremento de las granjas de atún provoca el exterminio del atún rojo en todas las etapas de su ciclo vital. En Croacia, por ejemplo, la industria se basa casi por completo en engordar a los ejemplares juveniles durante dos o tres años, lo que significa que los matan antes de que desoven. En otros sitios, como las islas Baleares, están acabando con hembras de gran tamaño, capaces de producir 40 millones de huevos. En solo diez años, las poblaciones de atún rojo han sufrido una importante disminución.

«Está ocurriendo algo parecido a lo que sucedió con el bacalao -comenta Jean-Marc Fromentin, un biólogo marino y especialista en atunes rojos del IFREMER, el Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar-. «No percibimos la disminución de forma inmediata porque había una acumulación enorme de biomasa. Pero es como tener una cuenta bancaria de la que sacas mucho más de lo que metes.»

En el corazón de la actividad pesquera se encuentran Francisco Fuentes y su empresa con sede en Cartagena, Ricardo Fuentes e Hijos, que según los expertos del sector controla el 60% del negocio de las granjas de atún rojo en el Mediterráneo y genera unos beneficios de más de 170 millones de euros al año, según fuentes del sector. (Un portavoz de A. Fuentes declaró que los beneficios ascienden a aproximadamente la mitad de esa cantidad.) En asociación con los gigantes japoneses Mitsui, Mitsubishi y Maruha, el Grupo Fuentes, con ayuda de las subvenciones de la Unión Europea y de España, ha adquirido las jaulas, los remolcadores y los barcos de apoyo necesarios para las actividades de engorde a gran escala. Asimismo, Fuentes e Hijos se asoció con empresas francesas y españolas propietarias de 20 barcos de cerco, unos buques de 4 millones de dólares equipados con potentes sistemas de sónar y redes que pueden cercar 3.000 atunes rojos adultos.

Con el Grupo Fuentes y sus socios al frente, la flota atunera explotó metódicamente zonas de desove del atún rojo cercanas a Europa, y después centró su atención en zonas intactas. La mayor de estas reservas no declaradas era la del golfo de Sidra, en Libia. «Era el acuario de atún del Mediterráneo -recordó Roberto Mielgo Bregazzi, asesor de granjas de atún que visitó el golfo de Sidra por primera vez hace seis años. Nunca he visto nada así. El peso medio de los atunes rojos era de más de 270 kilos. Era uno de los últimos paraísos de los atunes.»

Mielgo Bregazzi, un español que antes era submarinista profesional y que en la actualidad ostenta el cargo de director en Advanced Tuna Ranching Technologies, ha denunciado las actividades de la pesca IINR (ilegal, incontrolada y no regulada) del atún rojo. Gracias a una extensa red de fuentes internas del sector y a información publicada, ha redactado informes muy detallados sobre el negocio de la pesca IINR del atún rojo. Usando información reservada como la capacidad y el calendario de los buques congeladores japoneses, ha demostrado que la flota atunera del Mediterráneo ha estado capturando el doble de las cantidades establecidas en su cuota anual legal.

Según explicó Mielgo Bregazzi, Ricardo Fuentes e Hijos y un socio francés han colaborado con una empresa libia, Ras el Hillal, para capturar atunes rojos en aguas libias. Mielgo Bregazzi afirmó que Seif el Islam Gaddafi, el hijo del líder libio Moamar el-Gaddafi, ha colaborado con la empresa Ras el Hillal y ha ganado millones de dólares con la pesca del atún rojo. Mielgo Bregazzi calcula que, durante los últimos cuatro años, las flotas atuneras han capturado más de 9.000 toneladas de atún rojo al año en aguas libias. Parte de esas capturas son legales según las cuotas marcadas para los barcos libios, españoles y franceses, pero parece ser que un gran cantidad ha sido capturada de forma ilegal.

David Martínez Cañabate, subdirector del Grupo Fuentes, dijo que la compañía no tenía la más “mínima” conexión con la familia Gaddafi y que el atún rojo que captura, compra o engorda ha sido capturado de forma legal y ha sido debidamente registrado antes la CICAA y las autoridades españolas. Reconoció que el atún rojo ha sido sobreexplotado, principalmente por empresas que no engordan el atún sino que lo venden poco después de haberlo capturado. Señaló que las flotas de otros países también pescan atunes rojos sin una cuota estipulada por la CICAA y los engordan ilegalmente. Precisó que gran parte de la información de Mielgo Bregazzi es «incorrecta o incluso peor, malintencionada» y que el Grupo Fuentes ha apoyado medidas de conservación más estrictas. «Somos los más interesados en el futuro del atún -añadió David Martínez-. Vivimos de este recurso.»

En realidad, el atún rojo libio y de otras zonas del Mediterráneo ha inundado hasta tal punto el mercado, que las empresas japonesas han almacenado 18.000 toneladas en congeladores gigantes. En los últimos años, el exceso de oferta ha reducido a la mitad los precios que reciben los pescadores, entre 3 y 4 dólares por kilo. Aún así, el precio del atún rojo capturado anualmente en Libia y que luego es engordado durante varios meses, es de 400 millones de dólares aproximadamente en el mercado japonés.

«Lo están exterminando todo, -señaló Mielgo Bregazzi-. Los peces no tienen ninguna oportunidad.»

El constante incumplimiento de la normativa por parte de las flotas atuneras se hizo evidente durante una visita a la isla italiana de Lampedusa, al sur de Sicilia. Para dar un respiro al atún durante los principales días de la temporada de desove, las normas de la Unión Europea y de la CICAA prohíben volar a los aviones detectores en junio. A menudo no se cumplen estas normas.

Una mañana de junio volé con Eduardo Domaniewicz, piloto estadounidense de origen argentino que desde 2003 ha buscado atunes para los barcos de cerco franceses e italianos. Alfonso Consiglio era el copiloto y localizador de Domaniewicz. Estaban inspeccionando las aguas entre Lampedusa y Túnez, aunque no estaban solos: Otros tres aviones detectores estaban volando ilegalmente y transmitían los datos a otros 20 barcos de cerco situados abajo. Transcurridas dos horas, debido a los fuertes vientos y a las aguas revueltas que dificultaban la visibilidad y que en el caso de los primeros también dificultaban las capturas, los aviones se vieron obligados a regresar a Lampedusa y Malta.

Domaniewicz tenía un conflicto. Le encantaba volar y le pagaban bien. Creía que los vuelos que realiza en junio eran legales porque Italia nunca había ratificado la prohibición. Pero después de haber pasado tres años señalando el emplazamiento de atunes rojos, estaba harto de la pesca descontrolada. Justo antes de que yo llegara a Lampedusa, vio cómo dos flotas de barcos de cerco pescaban 380.000 kilos de atún rojo y se repartían más de dos millones de dólares en beneficios.

«Los peces no tienen posibilidad de escapatoria; todo es alta tecnología», advirtió Domaniewicz. Hablando de los pescadores de un barco de cerco francés para los que trabajó en Libia, añadió: «Soy un conservacionista y no podía soportar la forma en que pescaban sin ningún respeto por las cuotas. Vi a esta gente llevárselo todo. Capturan todo lo que les da la gana. Para ellos el mar es sólo dinero. No piensan en lo que habrá dentro de diez años.»

Alfonso Consiglio, cuya familia es propietaria de una flota de barcos de cerco, también tiene sentimientos divididos. «El precio es bajo porque cada vez se capturan más atunes -explicó-. Mi única salida es capturar más peces. Es un círculo vicioso. Si capturo mi cuota de mil atunes, no tengo suficiente porque los precios están muy bajos. Quiero respetar la cuota, pero no puedo porque tengo que ganarme la vida. Si los barcos de todos los países respetaran las normativas, el atún no escasearía. Si sólo unos pocos países respetan las normas y los demás no lo hacen, el pescador que sí las respeta está acabado.»

¿Cómo podemos poner fin a este interminable ciclo de sobreexplotación? ¿Cómo podemos evitar que las flotas pesqueras del mundo no cometan un suicidio ecológico y económico al agotar las reservas mundiales de atún rojo, tiburones, bacalao, eglefino, lubina, merluza, pargo rojo, pez reloj, mero, granadero, esturión, platija, rocote, raya y de otras especies?

 

Los expertos coinciden en que, en primer lugar, los océanos deben ser gestionados como ecosistemas, y no como meras despensas de las que la industria pesquera puede sacar proteínas a su antojo. Además, los organismos que supervisan las pesquerías, como la CICAA, que desde hace mucho tiempo han estado dominados por los intereses comerciales de la industria pesquera, deben compartir el poder con científicos y conservacionistas.

Además, los gobiernos deben reducir los 4 millones de buques pesqueros que existen en el mundo (casi el doble de los necesarios para explotar las aguas de forma sostenible) y recortar los 25.000 millones de dólares en subsidios que recibe anualmente la industria pesquera.

Además, las autoridades pesqueras tendrán que imponer cuotas más estrictas y garantizar su cumplimiento. En el caso del atún rojo del Mediterráneo, esto puede implicar la prohibición de la pesca durante la temporada de desove y un aumento significativo del peso mínimo permitido para las capturas. La CICAA no ha logrado recientemente reducir las cuotas de forma significativa ni prohibir la pesca durante la temporada de desove, aunque sí ha aumentado a 30 kilos el peso mínimo permitido para la captura en casi todas las áreas y ha prohibido la pesca con aviones detectores. Pero sin vigilancia ni cumplimiento, las nuevas normas de la comisión tendrán tan poco valor como las anteriores.

Otra medida crucial, tanto en el Mediterráneo como en el resto del mundo, sería la creación de grandes zonas marinas protegidas. También son importantes las campañas llevadas a cabo por grupos como el Marine Stewardship Council, que trabaja con consumidores y con los gigantes de la distribución para promover la pesca sostenible en la industria.

No todas las noticias procedentes de las pesquerías son desalentadoras. En los sitios donde existe una gestión adecuada de la pesca, las poblaciones de peces, así como la industria pesquera, gozan de buena salud. Un notable ejemplo es Alaska, donde las reservas de salmón del Pacífico y de abadejo son abundantes. La pesca de bacalao en Islandia también prospera porque se rige por una regla fundamental para la conservación: limitar el número de embarcaciones que pueden pescar.

Pero todos coinciden en que la reforma fundamental que debe llevarse a cabo antes que ninguna otra no es un cambio en la normativa sino un cambio de mentalidad. El hombre debe comenzar a mirar a las criaturas que viven en el mar de la misma forma que a las que viven en tierra. Sólo cuando consideremos a los peces como animales salvajes dignos de protección, sólo cuando el atún rojo del Mediterráneo sea considerado tan fascinante como el grizzly o el leopardo africano, se acabará con la sobreexplotación de los océanos del planeta.

</P«EL>

tect de:

http://www.nationalgeographic.es/el-oceano/mundial-de-pescado-a-la-crisis-el-articulo

¿Qué es la pesca ilegal?

Posted in pesca on 24 octubre, 2007 by Yo por la naturaleza
La pesca ilegal es reconocida como una gran amenaza a la sostenibilidad de los océanos del mundo a largo plazo.

¿Qué es la Pesca IUU?
La pesca IUU o ilegal, no denunciada y no regulada se trata de la pesca que se practica contrariamente a las medidas de conservación y manejos legales actualmente vigentes alrededor del mundo.

El Plan Internacional de Acción FAO para prevenir, disuadir y eliminar la pesca ilegal no denunciada y no reglamentada (IPOA-IUU, por sus siglas en inglés) contiene estas definiciones aceptadas.

La pesca ilegal refiere a actividades:

  • conducidas por barcos nacionales o extranjeros en aguas bajo jurisdicción de un estado, sin el permiso de ese estado, o en violación de sus leyes y regulaciones;
  • conducidas por barcos que llevan la bandera de los estados que son partidarios de una organización regional relevante de la gerencia de las industrias pesqueras pero que funcionan en violación de las medidas de conservación y de la gerencia adoptadas por esa organización y a cuáles esos estados están sujetos, o las provisiones relevantes de la ley internacional aplicable; o
  • en la violación de las leyes nacionales o de las obligaciones internacionales, incluyendo ésas emprendidas por estados en cooperación con una organización regional relevante de la gerencia de las industrias pesqueras.

La pesca no denunciada refiere a actividades de la pesca:

  • que no se han divulgado, o han sido divulgadas de manera incorrecta, a la autoridad nacional relevante, en violación de leyes nacionales y de regulaciones; o
  • emprendidas en el campo de interés de una organización regional relevante de la gerencia de las industrias pesqueras que no se han divulgado o han sido divulgadas de manera incorrecta, en violación de los procedimientos de divulgación de esa organización.

La pesca no regulada refiere a actividades de la pesca:

  • en el área de la aplicación de una organización regional relevante de la gerencia de las industrias pesqueras que son conducidos por barcos sin nacionalidad, o por ésos que llevan la bandera de un estado que no pertenece a esa organización, o por una entidad de la pesca, de manera que no es constante con o contraviene las medidas de conservación y de la gerencia de esa organización; o
  • en áreas o para el medio ambiente pesquero en las cuales no hay medidas aplicables de la conservación o de la gerencia y donde dichas actividades se conducen de manera contrarias con las responsabilidades del estado de la conservación de recursos marinos bajo derecho internacional.

¿Por qué ocurre la pesca ilegal?
Demasiados pescadores detrás de muy pocos peces

Si el pescar "a capacidad" es la habilidad de un barco o una flota de barcos de pescar peces, "sobre capacidad" quiere decir el poder de pescar a un nivel que excede lo que se necesita. Actualmente la industria pesquera tiene demasiado capital invertido en barcos que deben estar en funcionamiento para realizar la ganancia. Más y más barcos sacan a más y más peces sin que se dé lugar la reproducción de los peces. Los peces que se están pescando son más y más tiernos, y algunos se cosechan antes que puedan reproducirse. Algunos peces de interés comercial solamente requieren unos pocos años para poder reproducirse mientras otros pueden llevar más de 30 años. La iniciativa de pescar por unidad (CPUE por sus siglas en inglés) ha aumentado, significando que mayor empeño se está dedicando a pescar a menos peces disponibles. Por eso, en una era cuando las reservas pesqueras están en exceso y existe una capacidad de pesca sustancialmente excesiva, la pesca ilegal es reconocida como una gran amenaza a la sostenibilidad de los océanos del mundo a largo plazo.

Gran y creciente demanda por mariscos

La población del mundo continúa creciendo y los pescados son una fuente de nutrición alcanzable, particularmente en naciones costeras en vías de desarrollo. En años recientes, la demanda por mariscos ha crecido y reservas pesqueras han sido cosechadas fuera de su habilidad de reproducirse sosteniblemente. El resultado ha sido "pescar en orden de la cadena alimenticia." Peces que anteriormente habían sido descartados como "peces de basura" ahora son el enfoque de pesquerías. Mientras el acuacultura es potencialmente una medida de llenar las altas demandas de los consumidores y de reducir niveles de pesca elevados en el futuro, la brecha vigente entre oferta y demanda continúa ampliándose.

Altamente rentable

La pesca ilegal es altamente rentable así es que se necesita un fuerte incentivo económico para participar. Es simplemente mas "caro" ser un pescador responsable en el mercado mundial. La complejidad de la industria pesquera y los muchos niveles de organización involucrados dejan a esta industria vulnerable a la influencia del crimen organizado y de la corrupción. Barcos de pesca también pueden ser usados en actividades tales como el tráfico de drogas o el tráfico de seres humanos.

¿Cuáles son los resultados de la pesca ilegal?

La pesca ilegal puede llegar a tener consecuencias de alto alcance. A corto plazo, la pesca ilegal resulta en la cosecha insostenible de reservas de peces y otra fauna marina, la destrucción del hábitat marino, la pérdida de peces para cosechas futuras, la pérdida de nutrición, y la pérdida de ingresos y de empleo para pescadores legítimos. A largo plazo, la pesca ilegal puede agotar las reservas pesqueras locales y potencialmente mundiales hasta el punto donde se vuelven inviables comercialmente o pueden hasta llevarlas al margen de la extinción. La pesca ilegal también puede debilitar normas de labor, distorsionar mercados de peces cosechados legalmente, y contribuir a la pérdida de estabilidad económica en naciones costeras en desarrollo.

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